Planificar o fracasar: la lección que deja Medellín para el desarrollo urbano
Bajo la premisa de que las evidencias ecológicas han callado ya los debates teóricos, la segunda versión de la Cumbre de Ciudades Sostenibles Araucanía 2025 se convirtió en escenario para un urgente y enfocado llamado a la acción.
El encargado de formularlo fue el reconocido arquitecto y urbanista colombiano Jorge Pérez Jaramillo, cofundador de MDE Urban Lab y exdirector de urbanismo de Medellín, cuya conferencia dejó una profunda huella en los más de 200 asistentes reunidos en Temuco.
Convocado por el Comité de Desarrollo Productivo Araucanía por Corfo y la organización conjunta de la Aceleradora de Negocios Internacional Aníchely y la Universidad Autónoma de Chile, el evento buscó promover el emprendimiento y la innovación de carácter sustentable como herramientas críticas dinámicas de los territorios, un objetivo que resonó con cada una de las palabras de Pérez Jaramillo.
Desde el inicio, el experto colombiano fue enfático: “La esencia del planeta y su aparente fin discuten los ideólogos y científicos de muchas maneras, pero en la evidencia ecológica ya no hay espacio para la discusión, sino solamente para la acción”.
Pérez Jaramillo desplegó entonces una narrativa en torno al urbanismo resiliente, señalando cómo las ciudades deben comprender la relación esencial entre el entorno natural y humano. “La sostenibilidad urbana exige un enfoque integral que reconozca la interconexión entre nuestras decisiones y el bienestar del territorio y sus habitantes”, expresó.
El arquitecto apuntó a la importancia de entender el hábitat urbano como parte de un ecosistema mayor e integrado. “Estas crisis, como la climática, nos enfrentan a la necesidad de repensar nuestras estructuras de vida”, advirtió, haciendo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana como pilar esencial en la construcción de las “ciudades para la vida”.
En su intervención, Pérez Jaramillo destacó el valor de la planificación concertada. “Si bien la arquitectura es fundamental, el urbanismo no es un asunto de edificios ni de obras emblemáticas, sino de sistemas integrales, de planificación que incluya a los ciudadanos”, puntualizó, llamando la atención sobre los proyectos mal concebidos en entornos desarticulados o simplemente absueltos: “Sin planes, los proyectos tampoco sirven para nada”.
En este punto, criticó la tergiversación de conceptos urbanísticos, poniendo como ejemplo la distorsión de la “ciudad de los 15 minutos”, que en lugar de asegurar la compacidad y hacer más vivibles los entornos, está siendo utilizada por algunos sectores para vender urbanizaciones fragmentadas en la periferia.
Así, reforzó la necesidad de un proceso de planificación con visión de futuro, asociado al rol del propio urbanismo como un proceso de redistribución.
MEDELLÍN: LUCES Y SOMBRAS
La exposición encontró su cúspide en el detallado análisis del caso de Medellín. Pérez Jaramillo compartió su experiencia como uno de los cerebros detrás del proceso de transformación urbana que se impulsó en la ciudad a principios de siglo, destacando sus éxitos, pero también reconociendo sus falencias.
Explicó que el modelo urbano local, consagrado en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en 2015, tuvo como eje principal “el concepto de la equidad” que proponía acercar la infraestructura, el transporte y los servicios públicos a las comunidades más desfavorecidas.
Resaltó la importancia de la conectividad urbana a través de sistemas como los metrocables, que permitieron a miles de personas en barrios periféricos integrarse a la ciudad. “No era solo movilidad, era integración social y reconocimiento de la dignidad de los habitantes”, señaló.
Sin embargo, Pérez Jaramillo también advirtió sobre los riesgos del deterioro del modelo. “La continuidad de los procesos es clave, pero cuando la planificación se desarticula, el avance se convierte en retroceso”, puntualizó.
Mencionó el caso de proyectos de gran envergadura, como Parques del Río, que si bien en sus inicios representaron una apuesta transformadora para la ciudad, han enfrentado dificultades de ejecución y continuidad, corriendo el riesgo de convertirse en fragmentos aislados sin impacto real.
“Los parques urbanos y las bosques y quebradas, y ahora los cerros tutelares, son la infraestructura ecológica de Medellín. No podemos seguir tratándolos como un lujo, sino como una parte esencial de la sostenibilidad urbana”, insistió el arquitecto colombiano.
Su relato fue una invitación a la reflexión profunda sobre la historia del río Medellín. Relató cómo, en la década de los 50, el río fue convertido en un simple “canal de aguas servidas”, para luego requerir una inversión millonaria de 4.000 millones de dólares en procesos de descontaminación y recuperación ambiental.
“Es como retroceder para avanzar, porque no se reconoció a tiempo el valor fundamental de los ecosistemas en el equilibrio urbano”, recalcó.
A modo de conclusión, Pérez Jaramillo remarcó que el futuro de las ciudades depende de su capacidad para sostener procesos planificados, participativos y de largo plazo, donde la sostenibilidad y la equidad sean los principios rectores.
“La sostenibilidad urbana exige un enfoque integral que reconozca la interconexión entre nuestras decisiones y el bienestar del territorio y sus habitantes”.
— Jorge Pérez Jaramillo
Cofundador de MDE Urban Lab y exdirector de urbanismo de Medellín.
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