Durante décadas, buena parte de la gestión de residuos sólidos urbanos en Latinoamérica ha estado basada en un modelo lineal: recolectar, transportar y disponer. Pero el crecimiento de las ciudades, la limitada disponibilidad de nuevos terrenos y los impactos ambientales asociados a los rellenos sanitarios están llevando a buscar nuevas alternativas.
En este escenario aparece SITGER, el Sistema Integral de Tratamiento de Residuos y Generación de Energía Renovable desarrollado por REMOX, una propuesta que plantea cambiar la manera en que entendemos los residuos: no solamente como un material que debe ser eliminado, sino como una fuente potencial de energía, materiales y nuevos recursos para la economía circular.
Una planta que integra diferentes tecnologías
Uno de los elementos centrales de SITGER es que no depende de un único proceso. Su arquitectura integra separación mecánica, recuperación de materiales, tratamiento biológico de la fracción orgánica, gasificación por plasma directo y generación eléctrica, complementados con logística inteligente y generación fotovoltaica.
La propuesta parte de una premisa fundamental: cada fracción del residuo puede tener un destino diferente.
Los materiales aprovechables pueden reincorporarse a cadenas de reciclaje; la fracción orgánica puede ser sometida a procesos de biometanización para producir biogás y digestato; mientras que la fracción seca de rechazo puede convertirse en combustible derivado de residuos y pasar posteriormente al proceso de gasificación por plasma.
Del residuo al recurso energético
El componente térmico constituye uno de los puntos más relevantes de la propuesta.
A diferencia de la incineración convencional, el sistema SITGER plantea utilizar gasificación por plasma directo en una atmósfera con disponibilidad limitada de oxígeno, generando un gas de síntesis —syngas— que posteriormente puede ser acondicionado y utilizado para producir energía. El proceso también contempla la transformación de la fracción inorgánica en una escoria vitrificada, planteada como un subproducto potencialmente aprovechable.
La integración del biogás producido por la fracción orgánica con el syngas generado en el proceso térmico permite plantear un esquema híbrido de generación energética. Para proyectos de mayor escala, el artículo contempla incluso configuraciones de ciclo combinado para aprovechar el potencial energético de ambos gases.
¿Por qué no simplemente replicar los modelos europeos?
Aquí aparece uno de los puntos más interesantes del análisis.
El artículo compara la experiencia de plantas Waste-to-Energy visitadas en Tallin, Estonia, y Copenhague, Dinamarca, con las condiciones particulares de Latinoamérica. La conclusión planteada es que una tecnología que funciona bajo determinadas condiciones económicas, tarifarias y ambientales en Europa no necesariamente puede trasladarse directamente a nuestra región.
Entre las variables analizadas aparecen la humedad de los residuos, las tarifas de disposición, los costos de operación, el tratamiento de cenizas, la eficiencia eléctrica y la existencia —o ausencia— de mercados para el aprovechamiento del calor.
Frente a estas condiciones, el estudio presenta SITGER como una arquitectura diseñada para diversificar tanto el tratamiento como las fuentes de generación de valor.
Más que energía: una economía alrededor de los residuos
Uno de los aspectos que atraviesa todo el análisis es precisamente este cambio de perspectiva.
El modelo plantea que una planta de valorización puede generar diferentes corrientes de aprovechamiento: electricidad, biogás, syngas, materiales reciclables, fertilizantes, escoria vitrificada y créditos de carbono, entre otras posibilidades.
De esta manera, la discusión deja de centrarse exclusivamente en “¿cómo eliminamos los residuos?” y empieza a plantear una pregunta diferente:
¿Cómo podemos recuperar el mayor valor posible de aquello que hoy consideramos un desecho?
Tecnología, pero también condiciones para hacerla viable
El documento también dedica una parte importante a los desafíos.
SITGER no se presenta simplemente como la instalación de un equipo tecnológico. Su implementación requiere resolver aspectos como la caracterización real de los residuos, suministro continuo de materia prima, integración tecnológica, mantenimiento especializado, contratos de energía, regulación ambiental, logística y estructuración financiera.
Precisamente por eso, el artículo propone una serie de factores que deberían analizarse antes de adoptar una solución de este tipo, desde conocer con precisión la humedad y el poder calorífico de los residuos locales hasta asegurar contratos de suministro, compradores de energía y condiciones regulatorias adecuadas.
Una mirada hacia el futuro
El análisis concluye planteando una transformación de fondo: pasar de una gestión de residuos concebida principalmente como disposición final hacia modelos donde el residuo pueda convertirse en una plataforma para la economía circular, la generación energética y el aprovechamiento de recursos.
SITGER representa, dentro de este planteamiento, una propuesta que busca integrar tecnologías ya desarrolladas en diferentes campos dentro de una arquitectura adaptada a las características de los residuos latinoamericanos.
¿Cómo funciona exactamente esta arquitectura? ¿Qué diferencias existen frente a la incineración convencional? ¿Cuál es su potencial energético y financiero? ¿Qué papel cumplen el plasma, la biometanización y la separación mecánica? ¿Y cuáles son los principales riesgos y condiciones que deben evaluarse antes de implementar una planta de este tipo?
El artículo completo responde estas preguntas a través de un análisis técnico, energético, ambiental y económico que vale la pena conocer.
📄 Conozca el análisis completo
Descargue y consulte el artículo completo publicado en la Revista SAI, donde se desarrolla en detalle el modelo SITGER de REMOX, sus componentes tecnológicos, comparaciones internacionales, escenarios de aplicación y factores críticos para su implementación en Latinoamérica.










